A medida que perros y gatos envejecen, sus necesidades cambian. Algunos signos pueden ser evidentes, como una menor actividad o cambios en la movilidad, mientras que otros problemas pueden avanzar sin que se aprecien cambios claros en el día a día.

Por eso, los chequeos sénior en perros y gatos son una herramienta importante para controlar su estado de salud, detectar alteraciones de forma temprana y adaptar sus cuidados a cada etapa de la vida.

¿Cuándo se considera sénior a un perro o gato?

No todos los animales envejecen al mismo ritmo. La edad a la que un perro o un gato se considera sénior depende de factores como su especie, tamaño, raza y características individuales.

En general, los perros de mayor tamaño pueden presentar cambios asociados a la edad antes que los perros pequeños. En los gatos, la etapa sénior también puede comenzar a partir de determinadas edades, aunque cada animal debe valorarse de manera individual.

Más que una edad concreta, lo importante es prestar atención a los cambios que puedan aparecer y adaptar las revisiones veterinarias a sus necesidades.

¿Por qué son importantes los chequeos sénior?

Con la edad aumenta la posibilidad de desarrollar determinados problemas de salud. Además, algunos pueden comenzar de forma silenciosa y no producir síntomas evidentes durante las primeras fases.

Las revisiones periódicas permiten comprobar su estado general y detectar cambios que pueden pasar desapercibidos en casa.

Un chequeo sénior en perros y gatos puede ayudar a:

  • Detectar alteraciones de salud en fases tempranas.

  • Controlar la evolución de enfermedades ya conocidas.

  • Valorar cambios en peso, movilidad o comportamiento.

  • Revisar el funcionamiento de órganos importantes.

  • Adaptar la alimentación y los cuidados a sus nuevas necesidades.

  • Mantener una mejor calidad de vida durante el envejecimiento.

¿Qué incluye un chequeo sénior?

El contenido de una revisión sénior dependerá de la edad, especie, antecedentes y estado de salud de cada animal.

Exploración física

La revisión comienza con una exploración general para valorar aspectos como el peso, condición corporal, estado de la piel y el pelo, boca, ojos, oídos, movilidad y articulaciones.

También se presta atención a posibles cambios que puedan indicar la necesidad de realizar pruebas adicionales.

Analítica y pruebas complementarias

En animales sénior, el veterinario puede recomendar análisis de sangre y orina u otras pruebas complementarias en función de cada caso.

Estas pruebas pueden aportar información sobre el funcionamiento de diferentes órganos y ayudar a detectar alteraciones que todavía no están produciendo síntomas evidentes.

No todos los perros y gatos necesitan exactamente las mismas pruebas. Por eso, el chequeo debe adaptarse a las características y necesidades de cada paciente.

Control del peso y la alimentación

El metabolismo y las necesidades nutricionales pueden cambiar con la edad.

Controlar periódicamente el peso y la condición corporal permite detectar tanto una pérdida como un aumento de peso que puedan requerir atención.

Además, el veterinario puede valorar si es necesario realizar cambios en la alimentación en función de la edad, actividad física y estado de salud.

Revisión dental

La salud oral también forma parte del cuidado de los animales sénior.

La acumulación de placa y sarro, la inflamación de las encías o determinados problemas dentales pueden afectar a su bienestar y hacer que comer resulte más complicado.

Una revisión periódica permite valorar el estado de la boca y establecer las medidas necesarias.

Movilidad y articulaciones

Con el paso de los años pueden aparecer cambios en la movilidad. A veces son muy evidentes, pero otras veces se manifiestan de forma más sutil.

Le cuesta más subir al sofá, tarda más en levantarse, evita las escaleras o juega menos pueden ser señales que conviene comentar durante la revisión veterinaria.

Detectar estos cambios permite valorar si existe dolor, alteración articular u otro problema que pueda afectar a su movilidad.

¿Qué cambios debemos vigilar en casa?

Las personas que conviven con el animal son quienes mejor pueden detectar pequeños cambios en su rutina.

Algunos signos que conviene comentar con el veterinario son:

  • Pérdida o aumento de peso sin una causa aparente.

  • Cambios en el apetito o en la cantidad de agua que bebe.

  • Mayor cansancio o menor interés por jugar.

  • Dificultad para caminar, saltar o subir escaleras.

  • Cambios en el comportamiento.

  • Alteraciones en los hábitos de sueño.

  • Problemas para hacer sus necesidades o cambios en la frecuencia.

  • Tos, dificultad respiratoria u otros cambios en su respiración.

  • Mal aliento o dificultad para comer.

Que un animal sea mayor no significa que todos estos cambios deban considerarse normales. Una valoración veterinaria puede ayudar a determinar cuál es su causa.

La prevención también forma parte del cuidado sénior

Los chequeos veterinarios no deben realizarse únicamente cuando aparece un problema.

En los animales sénior, mantener revisiones periódicas permite realizar un seguimiento de su evolución y detectar cambios antes de que puedan afectar de forma importante a su bienestar.

Además, conocer su estado de salud permite adaptar aspectos como la alimentación, el ejercicio, la prevención de enfermedades y los cuidados diarios.

Cuidar su salud también es acompañar su envejecimiento

El envejecimiento forma parte de la vida de perros y gatos y no tiene por qué significar una pérdida de calidad de vida.

Con revisiones veterinarias adaptadas a cada etapa, una alimentación adecuada, ejercicio según sus capacidades y atención a los cambios que puedan aparecer, podemos acompañarlos durante esta etapa de una forma más segura.

Si tu perro o gato ya es sénior, consulta con tu equipo veterinario cuándo es recomendable realizar un chequeo y qué pruebas pueden ser más adecuadas según su edad, antecedentes y estado de salud.