Al igual que los humanos los animales también pueden estresarse por diversos motivos y circunstancias, esto se produce como consecuencia de situaciones que pueden parecer amenazantes o agobiantes para nuestros felinos. Los gatos, en particular, son animales sumamente territoriales y poco amigables con los cambios, por lo que el estrés es algo muy común en ellos, y en este artículo queremos enseñarte todo sobre las causas del estrés en gatos y cómo tratarlo para que no repercuta negativamente en su salud.

¿Cuáles son las causas más comunes de estrés en gatos?

Como explicamos al inicio, los gatos son criaturas a las que les gusta que su espacio permanezca lo más inalterado posible (excepto que este le traiga alguna molestia). Por ello, muchas de las causas más comunes de estrés en gatos se relacionan con los cambios en su entorno, pudiéndose éste producir de cuatro formas distintas: leve, intenso, de larga duración y de corta duración.

El estrés de corta duración se origina por situaciones repentinas pero que en pocos segundos dejan de existir. Puede ser algo que los asuste, como la aparición imprevista de una persona o animal en su territorio personal, o simplemente cambios bruscos que perciben de forma negativa como el movimiento de muebles en la casa al limpiar, aunque estos vuelvan a colocarse en su lugar.

Por el contrario, el estrés de larga duración se produce ante situaciones estresantes que se prolongan en el tiempo (como mudanzas, enfermedades, nuevos integrantes en la casa que pueden ser humanos o animales, etc.). Este tipo de estrés puede ser duradero, pero aun así pasajero (porque dure un cierto tiempo o por acostumbramiento) o permanente, pero suele requerir de una adaptación más grande por parte del felino para sobrellevar el cambio.

A su vez, estos dos tipos de estrés ya nombrados pueden suceder de forma leve o de forma intensa. El estrés leve es aquel que no logra elevar la ansiedad de tu felino en gran medida, sino que solo lo sorprende pero se adapta o vuelve a su estado normal fácilmente, como las interacciones inadecuadas con sus propietarios (por ejemplo, intentar abrazarlo cuando este no quiere ser abrazado) o dolencias leves que solo le molestan sin hacerlo sentir muy mal.

Finalmente, el estrés intenso es aquel que puede producirse en corta o larga duración pero tiene un impacto fuerte en la ansiedad de tu felino. Un ejemplo de estrés intenso de corta duración puede ser tener hambre o sed por un par de horas si su propietario no le ha dejado el alimento o el agua necesaria o en los tiempos en que lo tiene acostumbrado, ya que es algo sumamente molesto para el gato pero mientras se corrija rápidamente no pasará a mayores. Sin embargo, un claro estrés intenso de larga duración son las mudanzas o inclusión de nuevos miembros en su hogar (humanos o animales), ya que estos representan cambios muy grandes y generalmente permanentes por lo que causan enormes oleadas de estrés en el felino.

Síntomas de estrés en gatos

Los síntomas de estrés en gatos dependen mucho de la sensibilidad de tu gato y la capacidad de adaptación que tenga a los cambios. Los más tranquilos son capaces de adaptarse rápidamente y no llegar a desarrollarlos o expresarlos, pero los más nerviosos si pueden alcanzar ese extremo. Entre estos últimos los síntomas más comunes de estrés son:

Síntomas conductuales

  • Agresividad
  • Conductas compulsivas (por ejemplo: lamerse en exceso)
  • Ingesta de objetos debido a la ansiedad (tela, papel, cartón, etc.)
  • Marcaje de territorio y arañazos en objetos, paredes y muebles del hogar
  • Defecar y orinar fuera del arenero
  • Falta de apetito
  • Estado de alerta constante y de miedo ante situaciones que antes no lo alteraban
  • Maullidos excesivos

Síntomas Físicos

  • Diarrea
  • Vómitos
  • Temblores
  • Alopecia (pérdida de pelaje localizada o general)
  • Cistitis
  • Hipersensibilidad

¿Cómo ayudar a tu gato a controlar el estrés?

Antes de asumir y buscar un tratamiento para el estrés de tu gato es necesario que lo lleves hasta su veterinario para que este realice un chequeo y confirme que su estado se debe al estrés y no a otra dolencia o enfermedad física. Una vez confirmado que el estrés es el origen de su malestar los tratamientos comienzan eliminando la causa de su ansiedad (mientras sea posible).

Si, por ejemplo, la causa del estrés de tu gato se debe a una mudanza que tuvisteis que realizar lógicamente no será posible volver al domicilio anterior. En casos como este puedes consultarle a tu veterinario por formas de tranquilizar a tu felino, y una de las alternativas es mediante un tratamiento de feromonas artificiales que se venden en distintos formatos (spray, gotas, difusores, entre otros) ya que pueden ayudar a tu gato a sentirse mucho más relajado.

Finalmente, es de suma importancia asegurarse de que los requisitos básicos de tu gato estén totalmente cubiertos, como son: comida, agua, higiene de su entorno y de su arenero, etc. Si sus necesidades están cubiertas entonces puedes comenzar a buscar alternativas para mejorar su calidad de vida a través de elementos que mejoren su desarrollo cognitivo y le permitan canalizar el estrés.

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